La paz es el proceso de realización de la justicia en los distintos niveles de las relaciones humanas. Este proceso hace que afloren los conflictos, se afronten y se resuelvan de una forma noviolenta. El fin de la paz es lograr la armonía de la persona consigo misma, con la naturaleza y con las demás personas.
En la actualidad podemos diferenciar entre dos tipos de concepto de paz: los negativos y los positivos.
La paz positiva, más que un fin por alcanzar, es un proceso permanente de construcción y transformación. En la medida que avances en el trabajo de este módulo, verás de manera más clara por qué es así.
LA PAZ COMO UNA GUERRA
Desde esta idea de paz negativa, la paz se define como la ausencia de conflictos bélicos, pero se trata de una paz que se logra imponiendo el orden al interior de un grupo, población o país y atacando con armas las amenazas que vienen del exterior. Esta idea ha dado lugar a frases como “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Se trata de la idea de paz vinculada al Estado “imperial” y al ejercicio que éste hace del poder bélico. La paz se impone o se defiende mediante las armas y la guerra contra quienes no aceptan ese orden del imperio. Dentro de esta lógica ha sido fundamental crear la cultura del enemigo para justificar las guerras. Bajo esta visión de la paz se ha impulsado la carrera armamentista y se han “provocado” innumerables conflictos bélicos.
Esta manera de entender la paz es la que defendieron durante mucho tiempo las dictaduras militares en América Latina. El clamor de este tipo de paz es una de las más poderosas justificaciones de la opresión y la explotación de los pueblos, y la fuente de las más grandes violaciones a los derechos humanos. Además, aunque se define por la ausencia de guerra no contradice su existencia y la utiliza para “mantener la paz”.

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